Finisterre, tierra de leyendas

No es el fin del mundo pero sí del camino de Santiago. Un faro de gran misticismo, una fantástica gastronomía y paisajes naturales de infarto. ¿Qué más pedir?

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Viajo para aprender y equivocarme, para perderme y reencontrarme, viajo para no ahogarme, para ver el mundo en perspectiva y para corroborar que allí fuera hay todo un mundo de posibilidades. Viajo para interrogar los porqués, para rendir cuentas al tiempo y llenar mi vida de historias. Viajo porque, al fin y al cabo, viajar es vivir. Descubre más sobre mí.

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